Desde que estoy en el Sector Asegurador, una de las quejas más habituales que siempre he oído es la dificultad de los Asegurados en comprender la terminología empleada en la redacción de los contenidos de sus pólizas, la existencia de la famosa letra pequeña.

Todo en esta vida tiene un periodo de desarrollo, modernización y asentamiento. En los últimos 15 años las Entidades Aseguradoras están haciendo un gran esfuerzo en ofrecer a sus clientes directos unos contratos con un lenguaje más asequible y fácil de entender. Una nueva forma de comercializar sus productos, de ser asesores de los asegurados.

El cliente, hasta hace unos años, no era consciente que la firma de una póliza de seguros conlleva la celebración de un contrato entre Asegurado y Asegurador, y esto determinaba unos derechos y obligaciones en ambas partes. El problema surgía cuando a raíz de un siniestro se elaboraba una peritación para determinar una cobertura.

Con el fin de cambiar esa sensación de dificultad, el Sector Asegurador lleva años analizando la sociedad y realizados estudios estadísticos con el fin de poder mejorar la relación entre Entidad Aseguradora y Asegurado. Los resultados son cuanto menos curiosos: cerca del 80 % de los Asegurados leen o intentan leer el contenido de las pólizas contratadas, pero hoy en día, hay casi un 20 % de usuarios que ni si quiera se molesta en intentarlo. Del 80% de esos “lectores”, el 40% no logra comprender el contenido de sus contratos y la mayoría encuentra como causa el lenguaje técnico utilizado.

Los estudios encontrados en el sector demuestran que a mayor edad del Asegurado, mayor comprensión de todos los aspectos incluidos en la póliza, encontrándose el mayor problema de comprensión en el tramo de edad comprendido entre los 20 y 40 años.

Actualmente, como se puede comprobar en cualquier campaña comercial de radio o televisión, las compañías aseguradoras recomiendan a sus clientes potenciales que antes de contratar una póliza, comparen sus coberturas con las de los demás para que el interesado, a través de la lectura y en base a la compresión del lenguaje utilizado, sea quien determine la compañía que menos dudas le genera en los servicios ofertados. Es fundamental perder el miedo a preguntar y antes de firma tener todo aclarado.

Es verdad que en época de crisis a todos nos preocupa el precio de las cosas pero tenemos que ser conscientes y estudiar cualquier oferta que se nos dé. Ir con prisas nos puede generar, ya sea por una lectura o interpretación errónea, un problema en el momento de hacer uso de la póliza contratada en el caso de que la Entidad Asegurada mande realizar la peritación que determinará tanto la existencia de cobertura para atender nuestro daño como nuestro derecho e importe a indemnizarnos.